Difícil es despedirse de aquellos que nos acompañaron durante tantos años, de lugares que se convirtieron en un segundo hogar y dejar atrás la aventuras que el trabajo público tiene en su día a día.
Orietta llegó un día de 1995 a golpear la puerta del edificio consistorial en busca de una oportunidad que le cambiara el destino. No solo logró entrar al servicio municipal, sino que se mantuvo 30 años y se convirtió en todo un icono.
Hoy y tras dar la mitad de su vida profesional al servicio público, Orietta se despida con evidente emoción de sus pares “ No soy de muchas palabras, menos ahora que estoy muy emocionada y no sé bien que decir. Solo agradecer a todos quienes me acompañaron durante todo este tiempo, fueron los mejores compañeros. Incluso muy agradecida de quienes no estuvieron tanto conmigo”.
El jefe comunal, Orlando Vargas, no quiso estar ausente en la despedida de una funcionaria que trasciende a una gestión “ esto no es de una sola gestión, es una funcionaría pública que lleva muchísimo tiempo, que pasó por muchos alcaldes, y si llegó hasta aquí es porque es buena. Esta es la gente que uno no quiere que se vaya, pero le deseo de corazón que su futuro esté lleno de puras cosas buenas”.
Con un ramo de flores entregado por sus compañeros, un regalo de parte del municipio y la tradicional última marcación de salida, Orietta Sana dice adiós al lugar donde sirvió y de gran manera a la ciudad. Tal como ella misma lo dice “me voy satisfecha por la pega hecha”.
Ilustre Municipalidad de Arica